Todos tenemos una banda sonora. Nuestra banda sonora se va creando en el tiempo, y casi sin darnos cuenta nos acompaña en nuestra película personal. En la mayor parte de los casos, es por propia elección que una canción queda incorporada a tu vida, pero hay veces que, por circunstancias ajenas a tu voluntad, una canción se cuela sin más. Luego descubres, al echar la vista atrás, como, por arte de magia, una canción nos puede transportar a cualquier momento especial de tu vida. Heredamos una parte importante de nuestros padres y hermanos mayores, pero a medida que crecemos, somos autosuficientes para incorporarlas, aunque quizás las que más recordamos son las que no elegimos nosotros.
Me reservo para otra entrada en el blog mi “periodo de formación” (ser el pequeño de la familia te ayuda a ser un avanzado en el tiempo en cuanto a gustos musicales). Os hablaré de la que creo que fue mi primera “experiencia religiosa”. Fui a un colegio de curas (salesianos) en una época en que los niños y las niñas no compartíamos más que catequesis y comunión. No fue hasta el BUP (cuánto daño ha hecho la ESO…) que nos juntábamos en la misma clase todos…
A lo que íbamos, debería ser 2º de BUP ( en 1ª no llegué a entablar conversación con nadie del sexo femenino…) cuando nos tocó en suerte un profesor salesiano próximo a la teología de la liberación. Obligó a formar grupos mixtos para hacer un trabajo (la verdad no recuerdo de que iba). Me tocó en suerte un grupo compuesto por uno de mis mejores amigos, Edu (con mejores notas que yo, aunque dicho sea de paso eso no era nada difícil…) y la chica más atractiva de mi clase, a la que llamaremos Helena. Teníamos deberes. Debería ser un sábado, fuimos a casa de Edu. En un momento, nos quedamos a solas Helena y yo , y entonces decidimos poner un poco de música, que yo dejé a su elección. Ella removió un poco los discos disponibles, (Edu también es el menor de 4 hermanos, tenía donde escoger) y eligió uno. Entonces, tras el sonido del deslizamiento de la aguja sobre el disco, sonaron los acordes de la guitarra de Rock & Roll Star, versión clásica, luego ella se giró y mirándome a los ojos cantó… Has tenido suerte de llegarme a conocer… Hay que reconocer que a esas edades las mujeres estan más avanzadas que nosotros.
Al cabo de un tiempo, empezamos a salir, hasta que acabó el curso (el verano, como la distancia, era/es una distancia insalvable para las relaciones). Aun hoy recuerdo esta escena como uno de los momentos más románticos de mi película.
Desde ese dia y durante una época, Loquillo y los Trogloditas fue mi grupo de referencia. Fui a cuatro o cinco conciertos, incluido uno donde nos juntamos 120.000 personas (y de teloneros unos desconocidos llamados Heroes del Silencio). Tengo todos sus discos, y con la llegada de la digitalización he pasado sus canciones al ipod. Pero a partir de su disco Compañeros de Viaje, ellos se bajaron del mío.


